Finales de los 90. El mundo se está acabando, pero alguien encuentra
las palabras.
Yo te prometo que todo va a cambiar, que todas las noticias en el
fondo son buenas. En la televisión sólo hay señales de esperanza. Yo
te prometo que todo va a cambiar, al cielo lo haremos bajar, a los
relámpagos detenerse.
Hablamos del mundo y nos olvidamos de todas las veces que hemos
cambiado el mundo.
Y tenemos que recordarlo, aunque sepamos que perdimos la oportunidad
en la revolución francesa, en mayo del 68, en la transición. Perdimos
la oportunidad, y cada vez que veo un arma me pongo a llorar porque
no sé cogerla.
La tristura.
Desde Valencia, Vigo, Tafalla y Segovia cuatro jóvenes dejan su casa y viajan a Madrid para hacer teatro. Se encuentran en la Resad (Real Escuela Superior de Arte Dramático). Nacidos en los años ochenta, no comprenden la escuela, ni el teatro, ni la capital: deciden formar una compañía. Creen que el teatro es un invento para que no puedan esconderse, un buen invento al fin y al cabo. La tristura son Itsaso Arana, Pablo Fidalgo, Violeta Gil y Celso Giménez.
En 2005 empiezan a trabajar y en 2006 estrenan en Valencia, Instrucciones de nadador. Ese mismo año ve la luz La velocidad del padre, la velocidad de la madre, con esta obra realizan una gira por diversas ciudades de España como Sevilla, Bilbao, Valencia, Madrid o Vigo. El texto es publicado en la colección Pliegos de teatro y danza.
Formando parte de una generación que se declara desencantada y nihilista, La tristura reivindica el teatro como espacio sagrado y lugar de asamblea. Si La velocidad..., fue una reflexión sobre la educación y los modelos familiares, Años noventa... trata de mirar al mundo cara a cara, sin acusar y sin buscar culpables, e intenta, una vez más, responder a la pregunta de cómo vivir. En el tiempo de la postmodernidad, La tristura hace teatro con la convicción de que las palabras y los gestos pueden cambiar las cosas. Y de que sólo hay una manera de diferenciar lo real y lo ficticio, la búsqueda incansable de la belleza y la verdad.
|